¿Hasta cuándo nos despojaremos de las viejas prácticas?
Mario Marín, ha propalado que el partido debe dejar atrás esas viejas prácticas
Milenio Puebla.com
Beatriz Paredes Rangel, nuestra líder nacional, una y otra vez se ha referido en su discurso, al tema relacionado con el respeto "a la democracia interna de nuestro partido", "el respeto a las bases"; "el destierro a las imposiciones", "al influyentismo", elementos todos estos, que nos llevaran por la senda de la credibilidad y de la victoria que necesitamos en el 2009.
De la misma manera, el primer priista en el estado, mi amigo Mario Marín, ha propalado que el partido debe dejar atrás esas viejas prácticas, prácticas que él vivió en carne propia como aspirante a la candidatura al gobierno del estado, en una oposición brutal del gobierno de Melquiades Morales, quien terminó cediendo gracias a la voz popular y a los designios de la base. Todos estábamos con Mario Marín y gracias a su determinación, a la firmeza para impedir las entronizaciones por la fuerza, Marín hoy es gobernador.
Alejandro Armenta Mier, joven y excelente líder de nuestro instituto político, ha luchado también en contra de estas viejas prácticas, que no hacen más que dañar la sensibilidad del priista de cepa, del priista que se ha mostrado fiel a este instituto y a nuestros estatutos; del seccional que nos ha acompañado siempre con gran fidelidad en las reyertas electorales; del delegado que organiza, que concilia, que suma a la militancia; todos ellos verdaderos héroes de las victorias ganadas y pocas veces reconocidos, y que aspiran con legitimidad a alcanzar algún día un cargo de relevancia en la dirigencia del partido o en una posición electoral. Líderes de verdad, de carne y hueso.
"Vamos por la unidad", es la frase de moda. ¿Cómo consolidaremos la unidad del partido si seguimos actuando como antaño, de manera simulada? ¿Cómo, si los últimos en enterarse de los tongos, los cochupos, las imposiciones, son los líderes del partido?
Si el PRI pierde su congruencia, va a perder todo lo ganado.
Hoy se cierne sobre nuestro instituto político la posibilidad de que se imponga, sí, se imponga a un joven sin trayectoria política, sin militancia, sin conocimientos de nuestro andamiaje ideológico, en suma, un advenedizo, quien como agregado, es novio de Socorro Figueroa, secretaria del Comité Municipal del PRI y primo hermano mío. ¡Qué democracia tan transparente!, ¿no les parece?
Alguien me preguntó en una entrevista; si tengo algo personal en contra del joven aspirante YURI IVÁN CONTRERAS VIVEROS. Y le respondí. "Creo que… si he cruzado tres palabras con él, son muchas, y ésas han sido "hola", "adiós", "buenas tardes"... Aunque he tenido oportunidad de escucharlo en varias ocasiones. No más. "¿Y con su familia?", me insistieron. Menos, mucho menos. Baste decir que los he asesorado jurídicamente de varios juicios que se ventilan en los juzgados, de manera gratuita, por casi 14 años, logrando que mantengan en posesión y propiedad todos sus bienes a punto de ser rematados, sin cobrar un solo centavo a cambio (ni gastos ni honorarios). Pero ése no es el tema. El tema en realidad es que el PRI ha dado muestras de que quiere cambiar, como lo han dicho nuestros líderes desde el CEN y aquí en el estado; y la militancia está muy molesta con estas actitudes oprobiosas, mendaces y simuladoras en las que el secretario del Movimiento Territorial del PRI a nivel estatal, Alberto Cruz Barranco, jura y perjura que Socorro Figueroa le pidió el favor (eso me lo dijo a mí); y Socorro asegura que ella es ajena a todo esto. ¿A quién de los dos habría que creerle? Pienso que a ninguno de los dos, eso me queda claro.
Lo cierto es que la imagen de "Unidad" que queremos enviar a nuestra militancia es totalmente contraria a lo que al parecer quieren consumar a toda costa los interesados en este atropello, sin importarles las consecuencias que traerá su imposición.
Sostengo y seguiré sosteniendo que el éxito, la cultura, la experiencia, la ideología, la congruencia y la lealtad a un partido no son productos de mercado, ni se compran por kilo; se ganan, se adquieren con el tiempo. Y en este caso, no veo ningún atributo de éstos en el joven novio de Socorro Figueroa e íntimo amigo de Alberto Cruz Barranco, secretario del Movimiento Territorial del PRI en el Comité Estatal, según me aseguran los seccionales inconformes: quien por cierto me llamó para suplicarme detener este pequeño affair mediático, que sólo ellos provocaron a espaldas de las dirigencias estatal y municipal del PRI.
Por el bien de la unidad, o reflexionan y respetan a la militancia de base, o ellos dos serán los responsables de enconos, descrédito y de una gran división en el partido.
Ellos, y por supuesto la base a la que apoyo incondicionalmente con su desacuerdo, tienen la palabra.
Por el bien de todos, de la unidad que nos convoca, y principalmente por el respeto a la militancia que lo reclama… detengan este atropello contra la razón y la democracia interna del partido, que no merece correr riesgos innecesarios por caprichos que atentan contra la inteligencia de nuestras bases y contradicen la congruencia de nuestros discursos.
El autor es Presidente del Comité Municipal del PRI en la ciudad capital
Hora de publicación: 13:15 hrs
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